Un solo pueblo y miles de plegarias
La localidad de San Roque registra hoy una de las manifestaciones de fe y tradición más significativas del calendario correntino al recibir a miles de peregrinos y visitantes para honrar a San Roque de Montpellier, su santo patrono, en un acontecimiento que conjuga la devoción religiosa con un abarcativo programa cultural y turístico.Las actividades se concentrarán en el templo y la plaza Libertad, donde se instala la tradicional feria de artesanos, emprendedores y productores regionales. Durante estas tres últimas jornadas, el espacio público ofrece artesanías locales y gastronomía típica, junto a peñas folclóricas y espectáculos de danzas tradicionales.En el plano religioso, como informó EL LIBERTADOR en la edición del jueves 6 pasado, los preparativos comenzaron con la Novena patronal que comenzó el viernes 7. El párroco, presbítero Rubén Barrios, destacó que este tiempo litúrgico debe reflejar el compromiso cotidiano de la comunidad en sus distintos servicios parroquiales, como Cáritas, la catequesis y las misiones.«La comunión se construye durante todo el año y la Novena es el momento para renovarla», sostuvo entonces el sacerdote, quien convocó a los fieles a «vivir la fiesta patronal con espíritu de encuentro, dejando de lado diferencias personales y privilegiando la comunión y el encuentro con Cristo».Uno de los momentos cumbres de la víspera de esta fecha se vivió ayer, cuando la comunidad rural y urbana se reunió para recibir la imagen peregrina de la Virgen de Itatí, que llegó para acompañar la jornada central de este domingo, 16 de agosto.
PROPUESTA CULTURAL Y ARTÍSTICA
La programación artística comenzó el viernes y finalizará hoy en un escenario que alberga a reconocidos exponentes del chamamé y la música popular.La propuesta busca ratificar a San Roque como un punto de referencia para el turismo religioso y cultural en el Interior de Corrientes, combinando la identidad popular con la hospitalidad característica del pueblo sanroqueño y en este sentido, ser promotores de una sociedad más fraterna y solidaria.
ENTREGA A LOS DEMÁS
El nombre de Roque significa «fuerte como roca» y según la tradición nació en Montpellier (Aragón, actualmente Francia) hacia el año 1295, mientras que otras versiones lo trasladan entre los años 1348 y 1350.Lo cierto es que en 1378, Roque era hijo del gobernador de Montpellier, Jean Roch de La Croix. Quedó huérfano a los 20 años de edad y, entonces, decidió vender todas sus posesiones, repartir el dinero entre los pobres y hacer una peregrinación a Roma con la intención de visitar los santuarios. En esa época se desató una epidemia de peste que provocó gran mortandad en toda Europa y Roque recorrió Italia y se dedicó a curar y atender a todos los enfermos de la peste. Cuidó enfermos en Acquapendente, Cesena, Roma, Rímini y Novara. La tradición popular decía que curaba a muchos enfermos con solo hacer sobre ellos la señal de la cruz. Él mismo les hacía la sepultura a los que morían, pues nadie más se atrevía a acercarse a los cadáveres por el miedo a contagiarse de la peste.En Piacenza contrajo la enfermedad y su cuerpo quedó lleno de manchas negras y úlceras. Como no quería ser una carga para nadie, se arrastró hasta las afueras de la ciudad para morir solo y se refugió en un bosque. Poco después, un perro llegó con un pan y se lo dio a Roque para alimentarlo; esto ocurrió durante varios días, pues el perro sacaba el pan de la cocina de su amo, hasta que un día el amo decidió seguir a su perro y descubrió lo que ocurría. Entonces el amo del perro se encargó de cuidar a Roque y curarle sus llagas. Cuando se recuperó, regresó a la ciudad, donde siguió curando no solo a personas, sino también a animales, de allí que su iconografía tiene a un perro, llamado Rouna, junto a él que muestra las úlceras en su pierna.
