domingo, 16 de agosto de 2026
Provinciales

¿Qué viste, Amadeo?: un misterio sin resolver en el campo mburucuyano

Hoy, Mburucuyá está de fiesta. Se cumplen 194 años desde que gobernador, Pedro Ferré, firmó el decreto oficial por el cual se erigió la capilla en parroquia y se marcó el límite de lo que entonces era un asentamiento de pobladores y que con el paso del tiempo se convertiría en la «Capital del Auténtico Chamamé Tradicional». Dotada de una riqueza natural, cultural y religiosa, este departamento resulta un atractivo ineludible para los turistas. Y, así como sus primeros habitantes, en el pueblo todavía sobreviven prácticas e historias que siguen causando asombro entre propios y extranjeros.Una de esas historias es la de Amadeo Arce, un peón que vivió una experiencia inexplicable en los campos del lugar y de la que nunca logró recuperarse. Él se llevó el secreto a la tumba y su misterio persiste hasta hoy. Un caso de tinte paranormal que algunas personas asocian con un fenómeno de otro mundo.Quien rescató este relato de la memoria colectiva mburucuyana fue el referente cultural Ramón «Topeka» González en una de las publicaciones que denominó Reliquias de mi pueblo, y que comparte de manera habitual en su página de Facebook. Al caso de Amadeo lo llamó «El misterio del peón» y por medio de un trabajo de reconstrucción histórica, pudo determinar que ocurrió aproximadamente hace 90 años.

ALLÁ LEJOS

«Corría la década de 1930 cuando un joven llamado Amadeo Arce, conocido por todos como ‘Teteu’, era uno de los peones rurales más solicitados de la zona. Su nombre era sinónimo de responsabilidad, esfuerzo y honradez…», comienza la narración de González, quien menciona que la vida del joven cambió para siempre una madrugada cuando salió con su caballo en dirección a una estancia desde donde lo habían hecho llamar. «Nadie imaginó que aquel sería el comienzo de un misterio que jamás tendría respuesta».«Pasaron los días y el joven no regresó. Su familia no se alarmó, pues era habitual que permaneciera varios días en el campo cuando el trabajo lo requería. Sin embargo, al cuarto amanecer ocurrió algo imposible de olvidar. Mientras su padre encendía el fuego para preparar el mate, escuchó el trote cansino de un caballo acercándose a la tranquera. Intrigado, salió a mirar y quedó paralizado. Sobre el lomo del animal venía Amadeo, inmóvil, recostado como si hubiera perdido toda voluntad», mencionó el escritor.

SILENCIO

Según González, cuando lo bajaron del caballo lo notaron como desmayado. Luego, cuando lograron hacerlo reaccionar notaron que algo grave le había pasado. «Amadeo no pronunciaba una sola palabra. Miraba a sus padres con una expresión perdida, como si hubiera regresado de un lugar donde el lenguaje ya no existía. Su ropa estaba cubierta de tierra, polvo y pasto seco, como si hubiera rodado durante horas sobre el suelo», narró.El estado del joven peón era alarmante y no mejoraba con el paso de los días. «Desesperados, sus padres recurrieron a curanderas, buscaron la bendición del sacerdote de la parroquia y agotaron todas las esperanzas que la fe y las creencias populares podían ofrecer. Nada dio resultado. Amadeo jamás volvió a hablar».La narración de González sobre este personaje agrega un detalle que para algunos es una pista de lo que le ocurrió: «A veces permanecía sentado bajo la sombra de un árbol del patio. Entonces levantaba lentamente una mano y señalaba el cielo. Sus labios parecían querer decir algo, pero ninguna palabra lograba escapar de ellos. Era como si una verdad inmensa hubiera quedado atrapada para siempre dentro de su alma».La historia de Amadeo resultó ser trágica porque nunca logró recuperarse del trauma que vivió y su familia jamás pudo averiguarlo. «Los años transcurrieron y ‘Teteu’ vivió encerrado en aquel silencio inexplicable hasta que la muerte apagó definitivamente su mirada. Con él desapareció el único testigo de lo que ocurrió en algún rincón del campo aquella madrugada lejana», completó el escritor que cierra el texto con tres preguntas sobre el joven que siguen sin respuesta: «¿Qué le sucedió?, ¿qué vio? o ¿qué le hicieron?».

CONJETURAS

En los comentarios a la publicación de González, varios habitantes del pueblo señalan haber presenciado fenómenos extraños en las noches en el campo. Desde haber visto luces, hasta escuchar o tener sensaciones inexplicables.Tal vez algo de eso explique lo que le ocurrió al triste personaje mburucuyano, pero solo él lo supo y se llevó el secreto a la tumba.

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