Guerra Fría: el tablero partido y los primeros años del conflicto en Europa
La historia se desarrolla con lentitud, pero hay tiempos en que los platos rotos se apilan en cuestión de meses. Hoy, con la perspectiva que dan tantas décadas transcurridas, el colapso de la alianza que venció al nazismo aparece como un destino inevitable. Sin embargo, entre 1946 y 1949, los europeos asistieron a una transformación frenética: el tránsito de una posguerra caótica pero abierta a un continente rígidamente partido en dos por una lógica de bloques que nadie supo cómo detener. Cada decisión política o militar fue jugar una ficha en un dominó; cada crisis, un peldaño hacia el abismo nuclear.La primera grieta profunda no se abrió en las cancillerías de las grandes potencias, sino en los paisajes escarpados y montañosos del sur de Europa, en Grecia. Para 1946, el país que inventó la democracia en la antigüedad se desangraba en una guerra civil fratricida. Por un lado, el gobierno monárquico respaldado por el Reino Unido; por el otro, el Ejército Demócrata Griego, de base comunista, que había liderado la resistencia antifascista. El conflicto era local, pero sus implicancias rápidamente fueron globales.En febrero de 1947, llegó un punto de quiebre porque una Gran Bretaña (laborista) financieramente en quiebra le comunicó a Washington que ya no podía costear las tropas ni el armamento para apoyar al gobierno griego.El presidente Harry Truman entendió el mensaje con urgencia; si Estados Unidos no intervenía, el vacío de poder en el Mediterráneo oriental sería víctima del bloque del este. Yugoslavia y Albania enviaban activamente suministros militares a las guerrillas comunistas griegas.« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »
