De Marina Aragunde a Sofía Herrera: los casos más resonantes de los 100 chicos perdidos en la Argentina
Los casos como los deen San Luis. La nena desapareció cuando estaba jugando en la puerta de la casa de su tía en el barrio 544 viviendas. Al principio de la investigación, la madre sostuvo que la Justicia siempre centró las sospechas en el entorno de la pequeña. Pese a ello, no descartó que algún conocido pueda estar involucrado en el caso. Desde que la nena se perdió, se realizaron más de 400 rastrillajes, declararon 600 testigos y hubo cientos de allanamientos. Todo esto fue durante el tiempo que la investigación estuvo en manos de la Justicia provincial.Pero ante los reclamos de la familia, la causa pasó al fuero Federal porque, además, temen que detrás haya una no sabe nada de él. El nene que entonces tenía 3 años desapareció en la ciudad de Ceres, en el límite de la provincia de Santa Fe con Santiago del Estero, cuando estaba jugando en la vereda con sus vecinos.En un principio se creyó que el chiquito había caído en un cava cercana a la casa familiar, pero los rastrillajes no dieron resultados.A Maxi lo buscaron por todos lados, pero era como si la tierra se lo hubiese tragado. Sin embargo, el caso dio un giro completamente inesperado un año más tarde, cuando cobró fuerza la hipótesis de que el chico hubiera sido entregado o vendido a una red de trata y su abuela y la pareja en ese momento de la mujer, Ariel Malagueño, quedaron detenidos e imputados por sustracción de menor de edad y falsa denuncia.Maxi fue visto por última vez el 21 de diciembre de 2015, a los 3 años. (Foto: Facebook/ Ceres Ciudad).Patricia Sayago estuvo presa cuatro años y siete meses hasta que, en febrero de 2021, la Justicia entendió que no había elementos para sostener la acusación y la absolvió. “Estuve privada de mi libertad injustamente, porque se investigó mal”, afirmó el año pasado en diálogo con TN, y subrayó: “Yo estoy como el primer día que me faltó mi nieto, muerta en vida”.En el medio de toda la incertidumbre e investigaciones que dejaron más dudas, Maxi sigue sin aparecer.Brisa PereyraEl caso dees el caso más antiguo que Missing Children tiene en búsqueda. El 1° de febrero de 1995, cuando con apenas cuatro recién cumplidos salió a jugar al jardín de su casa en Marcos Paz y desapareció.Para su búsqueda se desplegó un impresionante operativo que incluyó más de 500 efectivos de la Policía bonaerense, con perros, buzos tácticos, personal de Infantería y hasta con helicópteros. Durante meses rastrillaron la zona y el operativo se extendió también a nueve partidos aledaños, pero después de 29 años la investigación casi no avanzó y la nena nunca más apareció.Dos imágenes de Marina Fernanda Aragunde antes de que fuera secuestrada en 1995 cuando tenía apenas cuatro años. (Foto: Facebook “Buscamos a Marina Fernanda Aragunde”)Sin embargo, el caso tuvo un giro sorprendente en 2019, cuando una mujer, que se identificó como Valeria Ziggiotto, se comunicó por Facebook con Marina Aragunde, la mamá de la nena desaparecida, y le aseguró que era su hija perdida.Todos hablaban de un milagro, pero luego de dos pruebas de ADN el resultado fue negativo. A pesar de ello, la madre de la nena perdida cree que esa persona podría ser la única pista firme para acercarse a la verdad. “Los detalles que ella me dio sobre mi hija no los sabe absolutamente nadie”, señaló en diálogo con TN y enfatizó: “A Valeria la mandaron, y la persona que la mandó sabe dónde está Marina”.A 29 años de su desaparición, su paradero sigue siendo una incógnita.Bruno GentilettiBruno Gentiletti tenía 8 años cuando fue visto por última vez el 2 de marzo de 1997 en el balneario La Florida de la ciudad de Rosario, a donde había ido a pasar unos días con su familia.De acuerdo al relato de los hermanos menores del pequeño, después de estar un rato en la orilla los tres se fueron a un sector donde había juegos, opuesto al río. Franco y Gisela eligieron las camas elásticas y Bruno al tobogán de agua. Es allí donde se le perdió definitivamente el rastro.El nene no se metía al agua, ni siquiera se bañaba si no tenía puestos los tapones por problemas en los oídos. Es por eso que su mamá repetía segura que su hijo no había entrado al río cuando media hora después advirtieron que no estaba en ningún lado y empezó la desesperada búsqueda.La investigación se inició tarde y si había alguna pista que ayude a dar con el chiquito, ya estaba perdida. Años después hubo un cambio de carátula: pasó de búsqueda de paradero a desaparición, delito que no prescribe, lo que permitió pequeños avances, aunque hasta ahora nada ayudó a encontrarlo.Una proyección de los supuestos cambios en el rostro de Bruno a través de los años. (Foto: Missing Children Argentina)
