Con un mensaje centrado en la justicia social, Corrientes celebró a la Virgen de la Merced
Bajo el lema “Jesús hace nuevas todas las cosas”, la ciudad de Corrientes vivió ayer una jornada inolvidable teñida de profunda devoción, fe y encuentro comunitario. En un clima de emotividad desbordante, la feligresía correntina se congregó masivamente para rendir homenaje a Nuestra Señora de la Merced, patrona jurada de la ciudad capital y Generala del Ejército Argentino, renovando un vínculo histórico y afectivo que abraza a toda la comunidad. La fiesta patronal de la Bienaventurada Virgen María –también venerada como Virgen de la Misericordia– volvió a demostrar el arraigo filial de un pueblo que deposita bajo el manto de su Madre las alegrías, los dolores, las familias y las esperanzas de cada barrio. Los festejos no fueron exclusivos de la capital, ya que la comunidad de la ciudad de Mercedes también homenajeó con calidez a su patrona en un ambiente de profunda oración e identidad comunitaria. La jornada litúrgica se desplegó desde las primeras luces del alba y tuvo sus momentos más conmovedores por la tarde. Una verdadera marea humana acompañó la solemne procesión por las calles que circundan el histórico templo de La Merced. Entre cantos, pañuelos blancos al viento y miradas cargadas de gratitud, los vecinos escoltaron la imagen patronal en un andar festivo y reflexivo a la vez. Luego de la multitudinaria caminata, se celebró la misa central en el atrio del templo, ubicado en la tradicional esquina de 25 de Mayo y Buenos Aires, la cual estuvo presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain. Homilía« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »
