domingo, 20 de septiembre de 2026
Provinciales

«Una fe con pies» y «un futuro digno»: el contundente manifiesto de los jóvenes en Itatí

Al término de la misa central ante una multitud de fieles, las delegaciones del NEA leyeron un pronunciamiento centrado en los ejes de “sanar, soñar y servir”. Reclamaron oportunidades de estudio y trabajo, advirtieron sobre el aislamiento de las pantallas y exigieron ser protagonistas de una Iglesia abierta.

Al finalizar la celebración litúrgica central de la 47ª Peregrinación Juvenil del NEA, la multitud que colmó la explanada de la Basílica fue testigo de un momento de profunda carga simbólica dentro de la jornada. Representantes de las distintas diócesis de la región proclamaron un manifiesto destinado a «transformar lo vivido en una misión concreta», fijando la postura de las nuevas generaciones ante la realidad social, económica y eclesial que atraviesan.

Bajo la premisa de «sanar, soñar y servir», la juventud del NEA dejó en claro que la caminata al santuario no concluye en la basílica, sino que se proyecta hacia sus comunidades de origen.

Sanar: pedido por heridas abiertas y protagonismo eclesial

El documento dio inicio exponiendo la realidad compleja de la juventud al manifestar: «Hoy llegamos hasta tus pies con nuestras historias, nuestros sueños y también nuestras heridas». En ese pasaje, los jóvenes pusieron el acento en la necesidad de contención hacia quienes padecen situaciones de vulnerabilidad e inseguridad. «Tantos jóvenes que necesitan ser escuchados, comprendidos, acompañados. Enséñanos a ser una iglesia cercana que abrace, que reciba, que salga al encuentro», expresaron en la proclama.

El texto incluyó una apelación directa a la estructura comunitaria eclesial para garantizar espacio y escucha a las nuevas generaciones. «No queremos mirar desde afuera, queremos ser parte, queremos ser protagonistas, queremos sentirnos acompañados», remarcaron, planteando la necesidad de pasar de un rol pasivo a ser actores centrales en sus comunidades.

Soñar: trabajo digno, educación y el impacto de las pantallas

El bloque dedicado a las aspiraciones colectivas trazó una radiografía de las preocupaciones cotidianas vinculadas al desarrollo personal y social. A pesar de las adversidades del contexto, el escrito ratificó el deseo de superar fragmentaciones: «Soñamos una juventud unida, sin competencias ni divisiones. Que se reconozca hermana y camine detrás de Jesús».

El punto más enfático en materia social estuvo centrado en el acceso a oportunidades concretas. «Soñamos con oportunidades, con un futuro digno, con jóvenes que puedan estudiar, trabajar y construir sus propios caminos», proclamó la lectura frente a la asamblea. Asimismo, el pronunciamiento sumó una reflexión crítica sobre los modos de vinculación actuales y la tecnología: «En medio de tantas pantallas, queremos cuidar lo que nos hace humanos, el encuentro, la empatía, la libertad, la dignidad y el amor».

Servir: «No queremos una fe de palabras»

La última sección del pronunciamiento definió el carácter práctico que los peregrinos buscan imprimir a su compromiso cotidiano. «María, vos nos enseñas que quien ama no puede quedarse quieto. Por eso queremos una fe con pies, manos que ayuden, oídos que escuchen y corazones que acompañen», citaron textualmente, marcando un rechazo a las posturas puramente discursivas. «No queremos una fe de palabras, queremos una fe que se haga vida», agregaron.

En el cierre, ratificaron que el retorno a sus hogares representa el verdadero inicio de la tarea encomendada: «Nuestra peregrinación no termina en Itatí, continúa cuando volvemos a casa y hacemos de nuestra fe, vida». Con la consigna final «Somos jóvenes del NEA, somos Iglesia, somos instrumento de paz», concluyó la lectura de la proclama que selló el paso de unos 400 mil caminantes por el santuario itateño.

Fotos y video: gentileza Noticias Itateñas

Dejar un comentario