domingo, 19 de abril de 2026
Interés General

Un francés y un belga cambiaron sus vidas para criar larvas de mosca en Balcarce: “El potencial es enorme”

Un francés y un belga se instalan en Córdoba para criar hongos y larvas de mosca. Podría ser el comienzo de un chiste, pero fue en realidad el inicio de una aventura empresarial pionera en la Argentina: pusieron la primera biofábrica de insectos para consumo animal de la Argentina.Detrás del emprendimiento están François Nolet, el belga, y su socio Julien Laurençon, el francés. Se conocieron en 2018, en los pasillos del Ministerio de Ambiente, mientras trabajaban en proyectos de agroecología y enseguida pegaron onda. “Qué loco, ¿qué hacés acá?”, se dijeron mutuamente, emulando la pregunta que los argentinos siempre le hacen a los europeos que se instalan en el país.Leé también: Del pequeño emprendimiento a la primera biofábrica de la ArgentinaDurante más de un año, Nolet y Laurençon estudiaron el ciclo de la mosca en un container convertido en bioterio. Analizaron que le gusta comer, cuáles eran sus condiciones óptimas de desarrollo. Cuando estalló la pandemia, decidieron salir en busca de inversores para llevar el proyecto a escala industrial.Fue entonces cuando se mudaron a Balcarce, tras convencer a 10 socios inversores y lograr un acuerdo por varios años con un gigante de la industria de la papa frita, que le provee de toneladas de deshechos por día para alimentar a las larvas. Allí montaron una planta piloto mientras se terminaba de adecuar el marco regulatorio, ya que el SENASA entonces no contemplaba la cría de insectos para consumo y tuvo que crear la categoría especialmente para ellos. Finalmente, hace pocas semanas “se aprobó un proyecto para autorizar transformación y venta de productos para consumo animal”, dijo Nolet.La primera biofábrica del país está en Balcarce. (Foto: gentileza Procens).La planta que tiene en Balcarce tiene por ahora capacidad para procesar cinco toneladas de desperdicios por día y produce a diario unos 700 kilos de larvas.“Nuestro modelo productivo se basa en la belleza del rol que cumple la mosca en la naturaleza. Los insectos fueron la base de la alimentación de animales a estado salvaje durante miles de años”, recalcó el emprendedor a TN.Sobre el lado ambiental del emprendimiento, Nolet destacó que “el sistema agroindustrial ha eliminado los insectos, los considera como una plaga a erradicar. Nosotros buscamos un cambio de mirada según los principios de la economía azul, tratamos de inspirarnos en como funciona la naturaleza para desarrollar nuevos modelos y volver a valorizar el rol de los insectos en esta cadena”.Las larvas de mosca soldado negra se secan y se convierten en harina con un alto valor proteínico. (Foto: gentileza Procens).Laurençon y Nolet afirman que “se pasan el día en la fábrica” pero, cuando no cuidan de sus moscas, disfrutan de la vida en Balcarce: “No podríamos volver a la ciudad grande, con el estrés, la locura que conlleva. Buscamos una vida más tranquila. Acá nos podemos escapar a las sierras para recargar baterías”.La próxima etapa para la dupla europea será extender la planta en 2025 “para poder procesar 10 a 15 veces más desperdicios” y así nutrir suelos y animales.

Dejar un comentario