Tras 70 años, se volvió a avistar a un yaguareté en Mburucuyá
Esta vez el avistamiento se produjo en una zona rural de Mburucuyá, por lo que por el momento suspendieron las clases en las escuelas del lugar, donde mañana llegan investigadores, anunciaron entusiastas en la comunidad.
Por Gustavo Adolfo Ojeda
Tras los festejos de Santa Ana en una Capilla rural en la zona de Mburucuyá, donde EL LIBERTADOR fue el único medio que en horas vespertinas acompañó la jornada religiosa, la comunidad festeja con gran satisfacción el avistaje de un yaguareté después de casi 70 años.
Tuvieron palabras de elogio a la actividad de conservación inspirada por Douglas y Kristine Tompkins que en su momento desarrollo con el Gobierno provincial el proyecto de reintroducción de especies que se hallaban desaparecidas en Corrientes. La acción desplegada desde la Estancia Rincón del Socorro hallan sus frutos en toda la provincia, donde no solo se avistan yaguaretés, el oso hormiguero también es noticia en otros lugares de Corrientes, como así nutrias que ya no se veían y otras especias que hoy pueblan los campos correntinos.
Pero volviendo a Mburucuyá, fundada por Pedro Ferré, un lugareño del paraje Manantiales recordó a este cronista que el lugar hace más de medio siglo fue conocido como Mburucuyá, tierra de yaguareté; recordó que en el lento paso del trencito El Económico que unía a la Capital correntina con los poblados de la zona, como Palmar Grande y otros lugares, los yaguaretés iban a paso lento también al borde del camino de esas vías férreas, hoy desaparecidas. Juan Pared, un lugareño manantialero rememoró a este cronista esas etapampas lugareñas, donde las naranjas del lugar llegaban a la Capital y en una distancia más larga allende los mares. Gracias al tránsito, los algodones de Mburucuyá llegaban a Liverpool en Inglaterra y el tabaco negro a las calles de París.
En la provincia de Corrientes hay un total de 50 yaguaretés registrados en libertad en el Gran Parque Iberá, aunque no existe una cantidad fija o única de «avistamientos» individuales debido a que los animales se mueven libremente por el humedal, cuyos encuentros directos por parte de turistas y guías son cada vez más frecuentes, como hace unos meses en Loreto y otros lugares del área que entusiasma y potencia medidas para convivir con la especie.
