jueves, 23 de abril de 2026
Provinciales

Revoluciones frustradas: la efímera Alemania roja, truncada por un nazismo precoz

La I Guerra Mundial fue un enfrentamiento inevitable entre grandes potencias imperiales y coloniales que rivalizaron en el plano geopolítico y militar, desde el final de la guerra entre Francia y Prusia de principios de la década del 70 del siglo XIX. Ese período que desembocó en la contienda de 1914 se conoció como la etapa de la Paz Armada, debido a la carrera armamentista que se desarrolló entre las potencias europeas.En julio del 14, en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina, el asesinato del archiduque Francisco de Austria-Hungría fue la chispa que desató el conflicto militar, que se transformó en la guerra industrial más grande de la historia hasta ese momento.  La Gran Guerra enfrentó a las grandes potencias, exacerbadas por el nacionalismo que movilizó a millones de jóvenes europeos y de las colonias hacia las trincheras de Europa. El movimiento obrero internacional  había cobrado auge desde la primavera de los pueblos de 1848, donde emergió con un sentido internacionalista, desconfiando del nacionalismo, imperialista y reaccionario, que primaba sobre todo en los imperios centrales (Alemania, Austria-Hungría y los otomanos), pero también tenía su correlato en la Entente Cordiale, que nucleaba al imperio británico y ruso, junto a la III República Francesa, que, a la postre, poseía inmensos territorios coloniales en tres continentes. « — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »

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