Reincidentes en delitos: los Colman desafían a policías y a la Justicia
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Si bien no hay un registro oficial, los Colman se habrían instalado en un predio en el 2009 conocido como el asentamiento Tutuca en el barrio Pirayuí. Las viviendas, algunas de construcción precaria, emergieron en la zona de ruta nacional N° 12 y Cuba. Se multiplicaron sin ninguna planificación urbana. Prevalecen calles estrechas, poceadas y abundan los pasillos. Cuando llueve se hace intransitable para los vehículos.
Los Colman empezaron a hacerse conocidos hace tiempo. Pero no como buenos vecinos.
Desde el más grande al más chico, incluyendo mujeres, son violentos y generadores de conflictos, que motivaron a más de una familia a mudarse a otro barrio.
En reiteradas ocasiones, allanaron su domicilio y para esa diligencia judicial se necesitó movilizar tropas de unidades especiales como la Policía de Alto Riesgo (PAR) y la División Infantería. En la requisa de la vivienda hallaron y secuestraron electrodomésticos y pertenencias de denunciantes de robos en las calles.
El 15 de noviembre de 2019, en uno de los allanamientos secuestraron tumberas –escopetas de fabricación casera–, motopartes, electrodomésticos, herramientas y otros elementos que luego los ponen a la venta. Ese día, el procedimiento terminó con cuatro detenidos. Pero las diligencias judiciales se repitieron con frecuencia.
“La gente tiene miedo a los Colman. Son muy violentos”, comentó un vecino que recordó que “no hace mucho, dos muchachos regresaban de su trabajo a la noche y los Colman salieron a su paso y lo despojaron de todas sus pertenencias”.
Vecinos que prefieren no entrometerse contemplan asombrados y con disgusto el desempeño de la Justicia. No duran mucho tiempo detenidos y al dejarlos en libertad regresan al delito. Quienes los conocen admiten que atacan a cualquier hora y, en más de una oportunidad, enfrentaron a los policías.
