Por la falta de lluvias, el área estimada de trigo se redujo en 200 mil hectáreas y se aleja del posible récord
Por la falta de lluvias, la siembra de trigo se redujo en 200.000 hectáreas (2,89%) y se aleja la posibilidad de ser un récord, según analizó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en su informe de estimaciones a nivel nacional.Hace un mes, se esperaba un área de intención de 6,92 millones, que de concretarse podía ser un nuevo hito. Pero julio sigue seco y junio dejó lluvias solo en la provincia de Buenos Aires. De ese modo, con casi el 90% implantado, la cifra de área para el cereal de invierno se recorta a 6,72 millones.Leé también: El trigo venía creciendo bajo muy buenas condiciones, pero con las heladas de la última semana empieza a haber lotes afectados por las bajas temperaturas.Más allá del quemado en hojas, empiezan a observarse pérdidas de plántulas. “En los lotes en los que aún el trigo no ha profundizado sus raíces para alcanzar la humedad presente en capas subsuperficiales del suelo, la persistencia de estos intensos fríos es una amenaza grave que puede afectar el potencial de rinde. Por esto es muy necesario que se produzcan lluvias de 15 a 20 milímetros (mm) en el corto plazo, sobre todo en el centro de Argentina”.El otro aspecto que plantea el riguroso clima es que los buenos años trigueros suelen estar caracterizados por una alta tasa de radiación y temperaturas muy bajas.Esto se expresa en un coeficiente específico del cultivo que se denomina fototérmico. “En un año en el que se ha fertilizado al cereal con altos niveles de dosis de nitrógeno y hay buenas reservas de humedad en la profundidad de los suelos, este invierno plantea un escenario de alto potencial para el trigo argentino”.La “chicharrita” en jaque por el fríoHace un año faltaba por levantar más del 40% del maíz, hoy menos del 25%. Las condiciones frías y secas y la estrategia de adelantar la cosecha para evitar mayores pérdidas en zonas afectadas por la “chicharrita”, han acelerado significativamente la trilla argentina maicera de este ciclo.Este invierno riguroso que acaba de empezar llama la atención por la intensidad y la persistencia que están teniendo las bajas temperaturas registradas, así como también por su cobertura geográfica. Las temperaturas bajo cero están extendiéndose hasta Santiago del Estero y el norte de Santa Fe.Leé también: La confianza de los productores agropecuarios en el rumbo económico alcanzó máximos históricos“El resultado de esto, y más aún si se afianza este comportamiento en el resto del invierno como señalan los pronósticos, hace prever un impacto significativo del frío en la población de chicharrita”, señalaron.De esta manera, podría suavizarse la caída en la intención maicera que manifestaban hasta hace poco productores y técnicos. Mientras tanto, se plantea como medida de manejo hacer barbechos abiertos que no limiten la posibilidad de producir, más adelante, tanto maíz como soja.A la espera del final de la cosecha para hacer los últimos ajustes y entender cuál ha sido el impacto final de la “chicharrita” en el ciclo maicero 2023/24, se siguen manteniendo los datos estimados: una cosecha de maíz de 47,5 millones de toneladas. Es decir, 22% menos de lo que se esperaba producir a principios del ciclo.
