miércoles, 29 de julio de 2026
Provinciales

“Para agosto, caña con ruda”: se acerca el ritual ancestral

Como cada inicio del «mes más duro del año», la provincia se prepara para cumplir con el rito guaraní de los tres tragos en ayunas. Una pócima de medicina popular ancestral para ahuyentar los males, espantar las pálidas y celebrar nuestra identidad.

«Para agosto caña con ruda…», reza la pluma inmortal de Pocho Roch en las estrofas del chamamé Taipero poriahu. Y la melodía resuena en la memoria colectiva cuando los días comienzan a acortarse y el frío del invierno se hace sentir en los huesos. Este sábado 1º de agosto, la provincia volverá a vestirse de fiesta y misticismo para cumplir con una tradición milenaria que atraviesa generaciones y une al pueblo correntino en un mismo gesto: tomar la infusión en ayunas para espantar los males.

Para sostener viva la llama de este legado, mientras en Capital, distintos sitios ya preparan la bebida para compartirla ese día, en Goya, la Secretaría de Turismo, a través de la Dirección de Cultura, convoca a la comunidad a concentrarse en la Casa de la Cultura de 8 a 10. Allí, la caña macerada se convidará entre acordes de chamamé, reafirmando una costumbre que trasciende lo festivo y abraza el alma de nuestra identidad que hunde sus raíces en el acervo guaraní.

¿Qué ocurre el 1º de agosto?

Cada primer día del octavo mes del año, los correntinos cumplen con la liturgia de beber tres tragos de caña con ruda en ayunas, antes de volcar la primera agua caliente al mate. Se trata de un ritual de protección colectiva que combina la sabiduría ancestral con el respeto a la tierra.

¿Quiénes heredaron este rito?

Los verdaderos artífices de este saber fueron los nativos guaraníes. Ellos reconocieron tempranamente las propiedades medicinales de la ruda (Ruta chalepensis o graveolens) para combatir parásitos, digestiones lentas y dolores estomacales. Con el tiempo, la costumbre se extendió a todo el Litoral argentino y se asentó con vigor en Corrientes, donde la medicina ancestral convive a diario con el sentir popular.

¿Por qué se toma al llegar agosto?

Históricamente, agosto representaba el periodo más crítico del año: fríos intensos, lluvias persistentes y brotes epidémicos que castigaban con dureza a las familias y al ganado. Para ahuyentar las muertes, el frío y las almas pesadas, el brebaje actuaba como un escudo protector. En la actualidad, la creencia popular expandió su poder: ya no solo cuida el cuerpo de los virajes del clima, sino que limpia el espíritu contra las malas ondas, la envidia ajena y la mala suerte.

¿Dónde y cómo se prepara la pócima?

El secreto reside en el ritual previo. La preparación debe hacerse al menos con un día de anticipación —aunque muchos la maceran durante meses— introduciendo una rama de ruda en una botella de aguardiente o caña bien sellada.

El dato: quienes custodian el saber popular recomiendan utilizar ruda macho, reconocible por sus hojas más grandes y su aroma penetrante, a la que se le atribuye mayor fuerza en sus «poderes». La bebida debe impregnarse por completo del perfume y la esencia verde de la planta para que el brebaje adquiera su efectividad.

¿Cómo sigue la agenda de preservación cultural?

El encuentro programado en la Casa de la Cultura goyana forma parte de una serie de acciones institucionales para preservar el patrimonio inmaterial de la provincia. La propuesta invita a los vecinos a acercarse desde las 8, compartir los tres sorbos de rigor y renovar el compromiso con nuestras raíces mientras suena la música de la tierra.

Más allá del sustento empírico o místico, reactualizar cada 1º de agosto este compromiso con la caña con ruda es la excusa perfecta para encontrarnos, mirarnos a los ojos y confirmar que la cultura correntina sigue más viva que nunca.

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