lunes, 20 de abril de 2026
Interés General

Manuel Belgrano: aspectos desconocidos de uno de los padres de la Patria

La vida pública de Manuel Belgrano obliga a recorrer los más trascendentes momentos de la historia del nacimiento del país. Es el hombre que se convierte en ejemplo de personaje dedicado con patriótica abnegación a la tarea pública, y alcanza un desprendimiento extremo en su actuación civil y un gran heroísmo como jefe militar. Transitar por la biografía de Belgrano es descubrir su condición de hombre renacentista, dicho esto en el sentido de su capacidad para abarcar todas las materias del conocimiento, y de su condición moral como humanista integral, que lo convierten en uno de los genios fundadores de la Argentina.Es constructor de la identidad argentina, lo que lo hace protagonista excluyente de las décadas que van de 1790 a 1820, y es Belgrano reconocido por los grandes historiadores, comenzando con Bartolomé Mitre que es el creador de la historiografía científica en el país gracias a su Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, quien junto a Vicente F. López son los exponentes de la visión liberal, hasta Ernesto Palacio, ejemplo de los revisionistas. El interés por su figura consular ha alumbrado en estos tiempos excelentes libros de Miguel Ángel De Marco y de Daniel Balmaceda, entre otros.Leé también: En diciembre de ese año fue llamado “a Palacio”, como se decía entonces, por el secretario del Consejo de Estado, el vasco Diego de Gardoqui, para informarle de la próxima creación del Real Consulado de Comercio de Buenos Aires, organizado según varios criterios propuestos por Belgrano. El 30 de enero de 1794, en el Palacio Real de Aranjuez, el rey Carlos IV firma la cédula que da origen a la institución. El estilo de escritura de ese documento liminar tiene gran parecido a los textos de Belgrano posteriores, por lo que no es audacia imaginar que el prócer participó de su redacción. El porteño regresa a la Santísima Trinidad, antiguo nombre de Buenos Aires, adonde llega el 7 de mayo.Palacio Real de Madrid, donde Belgrano asiste a las reuniones del Consejo Real- (Gentileza: Eduardo Lazzari)El Real Consulado de Buenos AiresEl 2 de junio de 1794 se realiza la primera reunión del Consulado, ya con Belgrano como Secretario Perpetuo, el único funcionario que depende directamente del rey. La institución estaba formada por un prior, dos cónsules, nueve consiliarios (sic) y un síndico, además de secretario y tesorero. Sus objetivos eran promover el comercio en todos sus ramos y administrar la justicia en los pleitos mercantiles. Belgrano buscará convertir al pobre virreinato en una comarca próspera, a través del trabajo agrícola, el libre comercio y la promoción de las industrias.Cada año, el Secretario estaba obligado a presentar una memoria, y entre 1795 y 1809 Belgrano convirtió cada una de ellas en una clase magistral de economía política, utilizándola como tribuna para difundir las ideas liberales. Dice en su autobiografía: “Tanto me aluciné y me llené de visiones favorables á la América; cuando fui encargado por la secretaría, de que en mis Memorias describiese las Provincias, á fin de que sabiendo su estado pudiesen tomar providencias acertadas para su felicidad”.Belgrano aprovechó su cargo y su influencia para fundar las Academias de Dibujo, de Náutica y de Matemáticas, que fueron el origen de la Universidad de Buenos Aires, institución que tuvo una visión más científica que humanista gracias a estas creaciones de Belgrano. La llegada del siglo XIX lo encuentra dedicando su tiempo también a la redacción, junto con Francisco Cabello, de El Telégrafo Mercantil, órgano de difusión de las ideas modernas, y testimonio del valor que Belgrano daba a la prensa. En 1802 auspicia la publicación del Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, dirigido por Hipólito Vieytes. Promovió la vacunación masiva contra la viruela. Concurrió por última vez al Consulado el 14 de abril de 1810, dejando ejercer como Secretario, el único que tuvo el organismo.La Revolución de MayoLas revoluciones americanas de 1810 ubicarán a Manuel Belgrano como uno de sus grandes líderes. Hombre de ley, siempre propondrá cambiar las normas injustas, pero nunca admitirá su desobediencia. El 22 de mayo participa del Cabildo Abierto que destituye al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, verdadero inicio de la Revolución. Dos días después, mientras los insurgentes se sumen en la desazón por la astuta maniobra del derrocado, que nombra una junta gubernativa, aparece el temple de Belgrano: “¡Juro a la patria y a mis compañeros que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese sido derrocado; a fé de caballero, yo lo derribaré con mis armas!¡…si a las tres de la tarde del día de mañana el virrey no ha renunciado, lo arrojaremos por las ventanas de la fortaleza!”. Antes del mediodía del 25 de mayo, Cisneros renuncia.Belgrano era el indicado para ser presidente del gobierno autónomo. Don de gentes, capacidad de mando, conocimiento del Estado, manejo político y virtudes morales le eran propias. Sin embargo hizo prevalecer la abnegación y el altruismo, ubicándose como vocal, en un segundo plano. Su partida hacia el Paraguay a cargo del Ejército Auxiliario, dejará a Buenos Aires sin el más experto consejero y uno de los más equilibrados dirigentes. En esa expedición fundará dos pueblos: Mandisoví y Curuzú Cuatiá.Sus derrotas militares en tierras guaraníes serán convertidas por su pericia política en el triunfo de la declaración autonómica del Paraguay que, si bien no acepta la autoridad de la Junta de Buenos Aires, se pronuncia por el fin de su sometimiento a la corona española. El 12 de octubre de 1811 se firma el Tratado de Amistad, Auxilio y Comercio entre Asunción y Buenos Aires, siendo Belgrano, junto a Vicente de Echeverría, los signatarios porteños.La semana de mayo de 1810. (Foto: Enciclopedia Humanidades)El diplomático audazLuego de entregar el mando del Ejército del Norte a José de San Martín en la histórica Posta de Yatasto el 30 de enero de 1814, Belgrano regresa a Buenos Aires, siendo detenido en Luján, y luego sobreseído. Dona sus sueldos para construir escuelas en San Salvador de Jujuy, Tarija, Salta y originalmente Santiago del Estero, hoy en Loreto como “Escuela de la Patria”. El 14 de septiembre es enviado, junto a Bernardino Rivadavia y Manuel de Sarratea, como delegado diplomático ante las potencias europeas. Sarratea se dirige a Francia. Belgrano y Rivadavia parten el 28 de diciembre y llegan a Londres el 4 de mayo de 1815.No logran el objetivo de lograr el apoyo inglés para “obtener de España un reconocimiento de nuestra libertad política o al menos de nuestra libertad civil”. También buscan sin éxito un candidato para el trono a erigir en las Provincias Unidas. La caída definitiva de Napoleón en Waterloo cambia drásticamente el escenario europeo y le hará decir al director supremo Gervasio de Posadas : “¡El maldito Bonaparte nos ha dejado en los cuernos del toro!”. Belgrano abandona para siempre el viejo continente el 15 de noviembre de 1815.Encuentro de San Martín y Manuel Belgrano en la posta de Algarrobos. (Gentileza Eduardo Lazzari)El forjador de la IndependenciaBuenos Aires lo recibe en marzo de 1816. El 24 comienza a sesionar, en San Miguel del Tucumán, el Congreso General Constituyente. El 17 de mayo, a dos semanas de ser nombrado director supremo, Juan Martín de Pueyrredón urge al creador de la Bandera para que viaje con el objeto de informar de la situación general a los representantes de los pueblos. Pasará veloz por Santiago del Estero en junio. Cumplirá entonces la gestión más importante de su vida pública, en acuerdo con San Martín y Pueyrredón. Por esto Mitre los llamó “los Tres Grandes”.El 6 de julio, en sesión secreta del Congreso, Belgrano impulsa a los diputados a declararse independientes, y a fundar una monarquía constitucional. La descripción que realiza sobre el giro de los acontecimientos, contrario a los propósitos revolucionarios, y la solidez de sus argumentos, fueron fundamentales para que el 9 de Julio de 1816 se convirtiera en una de las dos fechas magnas de la historia argentina. El 20 de julio se verá reconfortado por la decisión del Congreso de establecer su bandera como la enseña nacional. Su respeto a las leyes establecidas hará que jure la Constitución de 1819. No está de más reiterar que para Belgrano, si la ley era legítima, había que respetarla. Si era injusta, sólo queda el camino de cambiarla.

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