Luis Bernardi, el escultor correntino que representará al país en la Bienal de Resistencia
xLuis Bernardi fue seleccionado para participar de la XIII Bienal Internacional de Escultura en Resistencia.Luis Bernardi nació en septiembre de 1965 en la ciudad de Monte Caseros, en el sureste correntino. Reacio a definirse como artista, se considera un “obrero que deseó hacer esculturas”. A la par, trabaja como profesor de Artes Plásticas en el Instituto de Educación Especial Apadim en Córdoba, provincia en la que hoy reside.Egresado del Instituto Superior del Profesorado de Enseñanza Artística Bellas Artes de Resistencia en 1991 y colaborador en el taller del gran Mario Rosso durante años, sus esculturas lo llevaron a lugares tan diversos como La Habana y Madrid, o a ganar distinciones como la del Salón Nacional de Artes Visuales o el 65° premio del Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano.Este año fue elegido como el representante argentino para la XIII Bienal Internacional de Escultura en la capital chaqueña que dará inicio este sábado 13. Sus contrincantes -si cabe el término- serán escultores de Chile, España, Estados Unidos, Kosovo, Letonia, Nueva Zelanda, Perú, Rumania y Turquía. Todos unidos tras un mismo material: metal.Simpleza, el proyecto que durante días lo tendrá trabajando en el Predio de las Bienales a escasos metros de obras como el David de Miguel Ángel, “no dice nada ni tampoco significa nada”. Es una línea sin intencionalidad, “pero con recorrido”.Mientras se secaban algunas de sus últimas obras, y en diálogo con republicadecorrientes.com desde su taller en Unquillo, Bernardi repasó sus inicios, su ingreso al mundo del arte, el lugar de sus obras, el rol de Monte Caseros, sus presentaciones y la Bienal, ese evento que cierra un círculo en la ciudad donde aprendió el “abc” de la escultura.xInicios—Hablame sobre tus raíces. Naciste en Monte Caseros.—Hoy vivo en Unquillo, Córdoba, pero Caseros siempre está muy presente en mi vida. Viví ahí hasta los 17 años, cuando terminé la secundaria y me fui a estudiar, pero siempre estoy volviendo, voy dos o tres veces al año a visitar a la familia que tengo ahí. Para mí es un lugar mágico, el río es algo mágico. Siempre que voy, me quedo mirando el agua porque tiene algo de un recorrido, donde nunca pasa lo mismo, el agua nunca es la misma. —¿Cómo llegó la escultura a tu vida? ¿Hubo contacto de niño?—Cuando era chico iba a muchos cursos, siempre dentro de la plástica, pero era muy inconstante. Mi papá era carpintero, yo me crié dentro de un taller, como digo yo: los primeros juguetes siempre fueron de madera. Mi mamá era costurera, modista de alta costura. Me acuerdo que dibujaba los moldes de los vestidos sobre una mesa. Eran personas muy creativas, y siempre hubo esa atmósfera en mi casa. Hoy en día, mucha de la familia está en contacto con el arte también.xLuis Bernardi trabajando en sus obras.—En Resistencia estudiaste en el Instituto de Bellas Artes, ¿cómo fue esa experiencia?—Una vez que terminé la secundaria, con un grupo de chicos nos fuimos para Resistencia donde me inscribí primero en Arquitectura. Llegué a tener muchas materias aprobadas en esa carrera y solo me metí a Bellas Artes para tener una formación más específica. Era grande, tenía como 24 o 25 años, pero me terminó atrapando. El ambiente de Bellas Artes, la forma de las clases y los docentes, eran alucinantes, y enseguida me hicieron engancharme. En eso me fui encontrando también. Durante un tiempo quise seguir con Arquitectura, pero me terminé jugando Bellas Artes que es donde estaba todo. Por suerte tuve el apoyo de mi familia.—¿Qué encontraste en Bellas Artes que “te atrapó”? —Hubo materias que me quebraron la cabeza, me hicieron ver algo. En el tema del dibujo, lo sentí mucho. El profesor Ocampos, por ejemplo, nos fue guiando y abriendo la manera de ver, no simplemente de mirar. Hacer gimnasia sobre el ver, eso fue revelador. Walter Sotelo fue otro profesor que me hizo ver cosas en la escultura que yo no las tenía. Son cosas que te van quedando y hacen que después nada termine por ser una cosa desprendida.x—Hablando de profesores, también lo tuviste a Mario Rosso ¿cómo llegaste a trabajar con él?—En los 90 me voy a Córdoba. Hacía un tiempo que ya estaba queriendo irme a estudiar a otro lado como Tucumán o La Plata. No fue hasta un encuentro de escultores que viene un grupo de Córdoba y me hablan de Mario Rosso, a quien yo admiraba mucho por sus obras. Lo primero que hice fue volverme a Caseros, trabajar como carpintero para juntar plata y me fuí. Y una vez que llegué fue impresionante. Al principio estuve en la Escuela de Bellas Artes [de Córdoba], pero me tuve que ir y fue el propio Mario [Rosso] el que me ofreció que vaya a laburar al taller con él. Para mí fue como tocar el cielo con las manos. Fue un tipo que me marcó e incluso después me costó muchísimo sacarme su impronta, no fue hasta 2005 o 2006 que me empecé a exponer más.Su obra—Hablemos de tus obras, ¿cómo es tu proceso artístico y qué crees que las identifican?—Generalmente visualizo una forma y después la materializo. Tiendo a profundizar en las líneas como un recorrido e incluso en los garabatos. Siento que finalmente eso es lo que llevo a la tridimensión. La realidad es que mi intención no es contar algo, me interesa más saber qué es lo que el otro puede interpretar de mis esculturas. Esa mirada tiene más saber de lo que yo puedo decir de eso. De mi obra no hay más que dos o tres palabras.—¿Te sorprende eso que ven en tus obras?—Absolutamente. En el laburo de las líneas por ejemplo, creo que los niños siempre me han sorprendido con sus ideas. Supongo que porque sus dibujos tienen mucho que ver con eso. Me hacen preguntas, usan las obras o las interpretan de otras formas y eso es súper interesante. En general, me parece que la cotidianidad del que mira tiene el mismo valor que un crítico que mira. Hay muchos que creen que uno no puede decir nada porque no sabe o no entiende, pero hay muchas cosas que uno no necesariamente tiene que estar formado especialmente.”Mi intención no es contar algo, me interesa más saber qué es lo que el otro puede interpretar de mis esculturas”. LUIS BERNARDI.—¿Creés que algo de tus orígenes se plasma en tus esculturas?—Yo siento que sí. Trabajo mucho con madera, supongo que por ahí tiene mucho que ver con lo que hacía mi papá, lo mismo con mi mamá con su oficio, creo que aportaron y es algo que después se refleja. Si uno ha vivido en un ambiente donde se fomenta la identidad, donde se lo fue cultivando a diario, eso inconscientemente sale después. Me parece que hoy más que nunca, hay que tener en cuenta que no todo es tan efímero. Todo tiene que ver con un todo y yo no soy ajeno a la realidad social, a lo que pasa alrededor mío.xPresentaciones y la Bienal—Estuviste en exposiciones en todo el mundo y recibiste muchos premios. ¿Cómo fueron esas experiencias y qué te queda de eso?—Creo que de cada una, uno va agarrando cosas. Uno vuelve cambiado, pero empieza otra vez de cero y tenés el deseo de seguir trabajando y seguir haciendo. Si me tengo que quedar con algo creo que es el premio del Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano, fue un reconocimiento económico, pero incluso más que eso: fue personal. Haber participado durante mucho tiempo y que de pronto te den ese reconocimiento, es especial. Uno cranea cosas y que se te vayan dando las oportunidades es increíble. Son todos puntos que uno va uniendo, como un entretejer.—¿Considerás a la Bienal como parte de esas “oportunidades”?—Sin lugar a dudas. Tiene algo importantísimo para mí, porque Resistencia es donde yo me formé y donde me dieron el abc del dibujo y la escultura. Es una cosa significativa en mi obra, porque es donde yo obtuve mis primeras herramientas. Incluso mucho más allá del premio o lo que se pone en juego, lo que me interesa es ir y dejar una obra.xBernardi representará al país en el XIII Bienal Internacional de Escultura en Resistencia.—¿Qué podés contar sobre el proyecto que vas a realizar?—Yo mandé un proyecto de obra que se llama Simpleza y ellos lo eligieron para que yo lo lleve a cargo. Se construye en base a una línea, que no tiene intencionalidad pero si tiene recorrido y cuando se percibe ese recorrido, el otro pone en juego un significado. Este año el material es metal, todos vamos a usar el mismo, y nos dan dos chapones de 1×2 metros y algunos insumos. Hay muchas posibilidades de trabajar el material y cada uno hará lo que demanda su obra. Yo tengo que plegar todo y armar una línea y darle esa forma, esos recorridos.—Para cerrar, ¿por dónde consideras que pasa la importancia de la Bienal?—Me parece que estos encuentros, son la mejor manera de sacar el arte a la calle y que la gente comience a entender que no es algo que pertenece a las élites. Cualquiera que tenga deseo, puede acceder a ver arte. Uno no tiene que ir a un lugar, sino que está en todos lados y eso es lo mejor que tienen estos eventos. Sino se queda siempre en los mismos lugares. xSimpleza, el proyecto que Bernardi realizará en la Bienal.Bonus—¿Una obra de arte que te parezca especial?—La pintura Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Cárcova, que está en el Museo Nacional de Bellas Artes. Cada vez que voy a Buenos Aires tengo que ir a verla, es como ir a visitar a un amigo, lo hago siempre. Es muy significativa y en este contexto, lo es más. Tiene ese halo que trasciende la época.xSin pan y sin trabajo de Ernesto de la Cárcova. —¿Un consejo o algo que te gustaría compartir?—Considero que es muy importante cuidarse y cada quien colabora mucho para el bienestar de cada uno. Sé que a veces seguir el deseo de cada uno es complicado y escabroso y que no implica que uno automáticamente lo complete. Pero si uno se hace cargo de ese deseo, puede ponerlo como un objetivo a llegar y, en mi vida al menos, es muy significativo. Si uno encara por ese lado es difícil errarle, el resultado capaz no es como uno imaginó, pero se acerca bastante.Franco Fernández Barán
