jueves, 13 de agosto de 2026
Provinciales

Luciana, una facilitadora judicial que lleva 12 años al servicio de su comunidad

La facilitadora de San Luis del Palmar acompaña a vecinos de las zonas rurales que necesitan orientación para realizar trámites y acceder a sus derechos. También participó en un caso que permitió el reencuentro de una niña con su abuela.

Desde 2014, Luciana Ojeda cumple el rol de facilitadora judicial del Juzgado de San Luis del Palmar. Su tarea consiste en acompañar a vecinos de las zonas rurales que necesitan orientación para realizar trámites, acceder a organismos judiciales o conocer sus derechos. Su conocimiento del territorio fue fundamental para ser elegida, ya que nació en la quinta sección, Costa Grande, y conoce las distintas comunidades del Interior.

Ojeda explicó que muchas personas necesitan simplemente alguien que las acompañe y les indique dónde acudir. En algunos casos, además, existen dificultades de comunicación porque hay vecinos que no hablan castellano. Como ella conoce el guaraní, puede facilitar el vínculo con las instituciones. «Hay personas que no saben hablar en castellano. Entonces yo, como sé guaraní, las acompaño», contó.

ACOMPAÑAR A QUIENES LO NECESITAN

Entre las situaciones que más recuerda se encuentra la de una abuela cuya hija tenía una discapacidad y necesitaba hacerse cargo de su nieta. Ojeda la acompañó ante la Defensoría y colaboró en las gestiones para obtener el poder correspondiente. Para ella, ese tipo de casos reflejan la importancia de contar con una persona cercana que pueda orientar a quienes desconocen cómo acceder a la Justicia.

Otro caso la llevó hasta Tucumán. Desde un juzgado de Menores y Familia de esa provincia solicitaron colaboración por la situación de una joven correntina que atravesaba un contexto de violencia y cuya hija había quedado bajo intervención judicial.

Como la familia tenía vínculos con San Luis del Palmar, Ojeda viajó hasta Tucumán y acompañó las gestiones junto a las autoridades de esa provincia. Finalmente, la niña pudo regresar junto a su abuela, oriunda de la zona rural de San Luis del Palmar.

«Me fui sin conocer. Solamente me esperaba una doctora y después la jueza», recordó sobre aquella experiencia. El caso también permitió que autoridades judiciales tucumanas conocieran el trabajo de los facilitadores judiciales, una herramienta que, según relató, todavía no estaba implementada allí de la misma manera.

El trabajo de los facilitadores judiciales es voluntario y no implica una remuneración. Para Ojeda, la posibilidad de ayudar a quienes más lo necesitan es la principal motivación para continuar. «Me encanta ayudar a las personas que más necesitan», sostuvo.

Su incorporación al programa estuvo relacionada con su conocimiento de las comunidades rurales. Antes de ser facilitadora, ya colaboraba con vecinos y desde el Juzgado recurrían a ella cuando necesitaban ubicar personas de las distintas secciones, acercar documentación o acompañarlas a una audiencia.

Después de 12 años, asegura que aprendió de cada caso y considera que todavía hacen falta más capacitaciones y herramientas tecnológicas para fortalecer el trabajo y mejorar el acompañamiento a las comunidades.

UN SUEÑO PARA LOS JÓVENES

La experiencia también llevó a Ojeda a pensar en una nueva forma de acompañar a la comunidad. Su sueño es tener un programa de radio destinado especialmente a los jóvenes que atraviesan problemas de consumo, conflictos familiares u otras situaciones que muchas veces no saben cómo comunicar.

«Mi sueño ahora es tener un programa de radio para acompañar a todos esos jóvenes que están perdidos», expresó.

La idea surgió a partir de situaciones que conoció de cerca y de su preocupación por jóvenes de las zonas rurales y del pueblo que necesitan ser escuchados. Contó que conoció casos de jóvenes vinculados a su entorno que atravesaron problemas de consumo y terminaron en situaciones graves. Por eso considera que un espacio de comunicación podría permitirle llegar a más personas y acompañarlas antes de que los problemas se agraven.

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Durante la conmemoración de los 15 años del Servicio de Facilitadores Judiciales, Ojeda destacó la necesidad de continuar con las capacitaciones y fortalecer las herramientas disponibles para quienes realizan esta tarea.

También valoró especialmente al ministro del Superior Tribunal de Justicia, Fernando Niz, a quien consideró una persona que la inspira a continuar trabajando por las comunidades más vulnerables. «Él me inspira mucha confianza, mucho seguir trabajando por la gente humilde», afirmó.

Después de 12 años de servicio, Luciana mantiene el mismo objetivo con el que comenzó: acompañar a quienes necesitan orientación y acercar la Justicia a lugares donde muchas veces resulta difícil acceder. Ahora suma un nuevo desafío, llegar a los jóvenes a través de la comunicación y generar un espacio donde puedan encontrar orientación y ser escuchados.Para sus compañeros facilitadores, dejó un mensaje que resume su propia experiencia: «Nunca aflojemos».

Fotos Luis Gurdiel

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