Los obispos del NEA tras la 47 Peregrinación a Itatí se reunieron en Paso de la Patria
Luego de un fin de semana marcado por el fervor popular y la llegada de unos 400 mil jóvenes a los pies de la Virgen Morena en la 47° Peregrinación a Itatí, los obispos diocesanos de la región hicieron un necesario alto en su agenda. Desde el mediodía del domingo 20 y hasta el lunes 21, la apacible villa turística de Paso de la Patria se convirtió en el escenario de un encuentro fraterno que congregó a los obispos del Nordeste Argentino (NEA).
A diferencia de las habituales cumbres episcopales, signadas por el armado de calendarios, evaluaciones pastorales o documentos de coyuntura, esta cita anual tuvo una impronta íntima. El objetivo central fue brindar a los prelados un espacio de descanso, donde pudieran compartir la mesa, la oración y la conversación llana. Una pausa concebida para acompañarse mutuamente y recargar fuerzas en el complejo servicio que cada uno lidera en sus respectivas diócesis.
En un clima de profundo recogimiento y camaradería, los obispos dialogaron sobre la realidad social y espiritual que atraviesan las provincias del Nordeste, analizando los desafíos que impone el actual contexto. Sin embargo, el eje que acaparó gran parte de las expectativas y de la charla fraterna fue la inminente visita del papa Francisco a la Argentina.
Las máximas autoridades eclesiásticas de la región comenzaron a delinear cómo se prepararán, tanto ellos a nivel personal como a sus Iglesias locales, para la histórica llegada del Santo Padre. El anhelo unánime de los obispos es que el arribo del Sumo Pontífice no sea solo un evento masivo, sino una profunda experiencia de Dios y un tiempo de gracia que derrame bendiciones sobre el país, haciendo especial foco en las comunidades del NEA.
El cónclave culminó el lunes al mediodía. Con el espíritu renovado por el diálogo y el acompañamiento mutuo, los pastores emprendieron el regreso a sus jurisdicciones, listos para seguir caminando a la par de una región que, como demostró este fin de semana en las rutas hacia Itatí, mantiene intacta su sed de fe.
