Las crisis: secuelas del desastre de 1898 en España. Dictadura, república y tragedia
El ingreso de España en el siglo XX fue crítico en las primeras décadas a causa de afrontar las consecuencias políticas, económicas y sociales que provocó el Desastre de 1898. La chispa de este estallido fue el hundimiento (nunca aclarado) del acorazado USS Maine en La Habana. La Guerra Hispanoamericana del 98 significó la pérdida de sus últimas colonias de ultramar: Cuba y Puerto Rico en el Caribe, y Filipinas y Guam en el Pacífico. El golpe al orgullo nacionalista español fue demoledor, pues clausuró un oscuro siglo XIX ibérico, que representó el ocaso paulatino e indetenible del otrora gigantesco Imperio español, un territorio donde, según Carlos V, “nunca se ponía el sol”. El descalabro no hizo otra cosa que demostrar el atraso industrial y militar de España para rivalizar contra una gran potencia emergente como eran los Estados Unidos.La pérdida de las lejanas colonias (las islas del Pacífico fueron vendidas a Alemania) concentró lo que quedaba del imperio español en las posesiones de África: el norte de Marruecos y la Guinea Ecuatorial. El desastre militar trajo aparejado el surgimiento de un movimiento político regeneracionista de perfil liberal que propulsaba la modernización de una España que había quedado como uno de los países más atrasados de Europa. Solamente las regiones norteñas de Asturias, País Vasco (Euskadi) y Cataluña consiguieron un desarrollo industrial destacable. El resto del país estaba inmerso en un subdesarrollo ancestral, sobre todo en el mundo rural, y con un oscurantismo persistente, impuesto por la Iglesia católica, una de las más ortodoxas del viejo continente.La Conferencia de Algeciras, celebrada por las grandes potencias en 1906, abrió el camino para el establecimiento del Protectorado Español en la región norte del sultanato de Marruecos, ubicado a pocos kilómetros de la España continental a través del estrecho de Gibraltar. Sin embargo, el reparto del sultanato entre los protectorados español y francés —sellado en un acuerdo en 1912— originó nuevos conflictos, especialmente con las tribus del Rif, muy difíciles de dominar debido a su capacidad en la guerra de guerrillas y lo accidentado del terreno montañoso que habitaban. La resistencia a la ocupación provocó la Primera Guerra del Rif en 1913, que se vio interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial en septiembre de 1914.« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »
