domingo, 19 de abril de 2026
Interés General

Israel empezó a buscar edificios y ofrece beneficios impositivos para mudar la embajada argentina a Jerusalén

Pese a las resistencias, dudas internas y limitaciones legales, cada vez que se le presenta la ocasión, Javier Milei repite una de las promesas más fuertes que hizo en materia de política exterior desde que asumió la presidencia: la Argentina mudará su embajada de Tel Aviv a Jerusalén como claro gesto de respaldo hacia Israel.Jerusalén es un lugar sagrado para las tres religiones monoteístas (católicos, judíos y musulmanes) y las Naciones Unidas le otorgó un status especial en 1948 al considerarla una “ciudad internacional” dividida en dos partes: una occidental, de Israel, y otra oriental -donde se encuentra la Ciudad Vieja- de Palestina, que se convertiría en la capital de un eventual Estado palestino, según las resoluciones de la ONU.Leé también: Javier Milei le dio un apoyo rotundo a Israel y busca ser parte de una alianza del liberalismo internacionalA pesar de que, oficialmente, Israel designó a Jerusalén como su capital, son pocos los países que han decidido trasladar sus representaciones diplomáticas permanentes. La posición de la ONU y el vínculo con los países árabes han ejercido influencia para que eso no suceda. Estos fueron los mismos motivos por los que la Argentina nunca había planteado la posibilidad de realizar una mudanza.El presidente Javier Milei repitió en distintas oportunidades que moverá la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén. (Foto: REUTERS/Ammar Awad).Ante la consulta de este medio, la funcionaria aseguró que Israel no va a aportar dinero para el traslado ni “le va a pagar las rentas a la Argentina”, pero sí reconoció que podrían ofrecer “beneficios impositivos, beneficios del impuesto de propiedad”. La cuestión económica es central a la hora de poner en la balanza una mudanza de una sede diplomática.Para concretar el traslado, Javier Milei debería modificar la ley 14.025 que se sancionó en 1951 durante el gobierno de Juan Domingo Perón, donde se aprobó el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países y se estableció que la embajada argentina debía estar en Tel Aviv, en línea con lo que hicieron gran parte de los países que también adhirieron a la resolución de la ONU mencionada anteriormente.Más allá de lo discursivo y la intención del presidente argentino, llevar adelante esta modificación en un Congreso totalmente fragmentado por el debate de la Ley Bases, es muy difícil. Así lo hizo saber la propia canciller Diana Mondino en distintos momentos en los que se le consultó al respecto. Un decreto de necesidad y urgencia quedaría envuelto en polémica y no es un terreno que hoy quiera incursionar la Casa Rosada.Con todo, Javier Milei seguirá mostrandose cerca de Israel, apoyándolo tanto ante organismos multilaterales como en privado, al tiempo que el gobierno israelí quiere aprovechar este relanzamiento de la relación bilateral para lograr uno de los máximos objetivos diplomáticos que se plantea en el exterior, el de trasladar la mayor cantidad de embajadas posibles a Jerusalén. La búsqueda de los edificios está activa, resta concretar una serie de condiciones que, al día de hoy, parecen estar lejanas.

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