Francia: la ultraderecha perdió una nueva ocasión de llegar al poder, pero ganó espacio y salió fortalecida
“Pasamos del champán al agua mineral Perrier en una semana”. La frase de un viejo militante de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, citada por Le Parisien, resumió el desencanto que reina hoy en las filas de la ultraderecha francesa después de Ahora, la derecha radical se apresta a digerir su derrota. El debate interno volverá a estar puesto en su incapacidad de ganar unas elecciones a nivel nacional. También deberá depurar a viejos dirigentes que insisten en declamar posiciones racistas y xenófobas con un marcado acento en las tradicionales posiciones anti-inmigrantes del partido. Para Bardella se trata de “cuatro o cinco ovejas negras”. Para el resto del arco político es un claro modelo antidemocrático.Le Pen se colocará ahora el traje de jefa de la oposición, evitando cualquier acuerdo parlamentario, tal como hizo Giorgia Meloni antes de que su partido Hermanos de Italia ganara las elecciones de su país en 2022. Macron seguirá en el cargo hasta mayo de 2027, sin importar el signo político que logre formar gobierno. En medio de ejecutivos cada vez más débiles y con crecientes reclamos de la sociedad, la pregunta que se hacen hoy todos en Francia es hasta cuándo podrá aguantar este frágil dique multipartidario el ascenso al poder de la derecha radical.
