Entreguerras: surge de Versalles un nuevo orden mundial (imperfecto)
Editar epigrafeEditar embed Iniciamos una serie donde desarrollaremos grandes acontecimientos del período conocido como de entreguerras, la etapa intermedia entre las dos grandes guerras mundiales. Tras el armisticio de 1918 que puso punto final a las matanzas de la Gran Guerra, el mundo buscaba la paz y reconfiguraría el mapa mundial. Un nuevo orden geopolítico nació entre 1919 y 1920 como intento ambicioso, pero al final defectuoso, de borrar las huellas del imperialismo decimonónico y establecer reglas basadas en el derecho internacional. El puntapié inicial fue el Tratado de Versalles, la Conferencia de Paz de París, famosa por el protagonismo de las cuatro grandes potencias vencedoras que, en enero de 1919, se reunieron para decidir el futuro del mundo. Sus líderes tenían miradas contrapuestas sobre los derechos que otorgaba el triunfo. Woodrow Wilson, presidente de EE. UU. impulso sus 14 puntos, y, con mirada humanista, defendió la autodeterminación de los pueblos. El primer ministro Lloyd George, de Reino Unido, buscó un delicado equilibrio que no hundiera a Alemania para evitar el avance del comunismo triunfante en Rusia.Por su parte, dueño de casa, el premier francés Georges Clemenceau exigió desmesuradas garantías de seguridad y reparaciones severas para debilitar indefinidamente a Alemania. Por último, el representante italiano, Vittorio Emanuele Orlando, reclamó territorios prometidos por los aliados que nunca se concretaron.Las principales decisiones de Versalles, complementadas luego por otros acuerdos, tuvieron que ver con el desmantelamiento de los grandes imperios centrales. El alemán perdió el 13 % de su territorio europeo y todas sus colonias en África y el Pacífico. Se creó el Corredor de Danzig para dar salida al mar a Polonia, dividiendo el territorio alemán de Prusia Oriental, otorgándole estatus de ciudad libre a la hoy la ciudad polaca de Gdanks. « — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »
