lunes, 4 de mayo de 2026
Provinciales

Entreguerras: Stalin vence a Trotsky y toma el control total de la URSS

Editar epigrafeEditar embed Uno de los grandes acontecimientos políticos del siglo pasado fue la Revolución bolchevique de 1917, cuando derribó el Imperio de los Zares, que tenía siglos de existencia. Fue –al decir de muchos pensadores– una muestra indudable de lo que llamamos modernidad, porque una minoría compuesta por políticos radicales, obreros y soldados se hicieron con el poder del país más extenso del mundo, tras la toma del Palacio de Invierno. Este acontecimiento fue tan significativo por las consecuencias que acarreó que el famoso historiar británico Eric Hobsbawm, lo señaló como el verdadero comienzo del siglo XX, en su teoría del siglo corto (el final lo marcó anticipadamente en la caída del muro de Berlín). Entre los protagonistas de la revolución, se encontraba un oscuro dirigente georgiano de segunda línea, llamado Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, conocido más comúnmente como Stalin, quien se hizo con el poder después de la muerte del líder Lenin, tras el triunfo bolchevique en la Guerra Civil. Stalin, de esa forma, modeló por casi 35 años el desarrollo y consolidación de la Unión Soviética, llevándola a convertirse en una potencia mundial; conduciendo el país con una implacable mano férrea y deshaciéndose en el camino de todos sus rivales internos, para mantener el poder hasta su muerte, en la primera mitad de los años 50. Nació en 1878 en condiciones de extrema pobreza, pero siendo seminarista en Tiflis (Georgia), accedió a la lectura de las obras de Marx abrazando el socialismo definitivamente. Perseguido por la policía zarista se transformó en un político y revolucionario profesional a tiempo completo. Cuando accedió a integrar el círculo de Lenin, fue valorado porque entendía el problema de las minorías étnicas del Imperio siendo no ruso. En 1913, escribió un ensayo importante sobre el marxismo y la cuestión nacional, una contradicción clave en la época de las internacionales de trabajadores. Durante la Revolución Bolchevique de 1917, Stalin no fue un protagonista de las calles, pero demostró capacidad de organizador, un aporte indispensable, pero de segundo plano. En 1922 fue nombrado en la Secretaría General del PC, un lugar que usó para construir una base de poder personal, llenando el partido de personas que le debían su puesto. Mientras otros líderes comunistas eran grandes teóricos y eximios oradores, Stalin era un líder operativo que conoció las entrañas del partido, lo que le permitió eventualmente capturar el Estado desde adentro.« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »

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