domingo, 20 de septiembre de 2026
Provinciales

El profundo mensaje de Larregain a los jóvenes: «A sanar, a soñar y a servir»

El inicio de una nueva caminata de fe hacia la Basílica convocó a miles de almas en una jornada de sábado marcada por la devoción y la esperanza, en medio de la lluvia. Durante la largada de la tradicional peregrinación juvenil a Itatí, monseñor José Adolfo Larregain fue el encargado de encender el espíritu de los caminantes con un discurso centrado en la renovación interior y el compromiso social.Al dirigirse a la multitud que se preparaba para desandar los más de 70 kilómetros hasta el santuario, el prelado elevó una oración cargada de simbolismo. «Madre de Itatí, hoy nos ponemos en camino hacia tu casa, venimos con nuestras historias, plegarias y preocupaciones», pronunció el religioso invitando a los presentes a buscar la reconciliación personal y espiritual. En ese mismo sentido pidió a la Virgen que enseñe a los fieles a «sanar las heridas que llevamos dentro» y a dejar atrás todo aquel peso y división que impida vivir con verdadera libertad.

POR UN FUTUROSUPERADOR

Uno de los tramos más emotivos del mensaje estuvo dirigido directamente a la realidad que atraviesan las nuevas generaciones. Larregain hizo hincapié en la necesidad de proyectar un futuro superador al rogar ayuda divina para «no conformarnos con una vida sin horizonte» y lograr que los sueños personales se conviertan en caminos de entrega. «Que ningún joven pierda la capacidad de esperar, de imaginar un mundo más humano y de comprometerse para construirlo», remarcó con firmeza ante la atenta mirada de los peregrinos.La travesía física por la ruta provincial debe estar acompañada ineludiblemente por una profunda vocación de ayuda. El mensaje eclesiástico instó a los jóvenes a no llegar al santuario únicamente con peticiones individuales, sino a sumar acciones de gracias y ofrecer la propia vida al servicio de los demás. El desafío planteado por la Iglesia es volverse «sensibles a quien necesita una mano, una palabra, un escucho, una oportunidad, una presencia que acompañe».Antes de impartir la bendición final en nombre de la Santísima Trinidad, Larregain rogó por la fortaleza y la perseverancia de los caminantes ante el cansancio y las dificultades de la ruta. El objetivo supremo de esta movilización de fe es que al regresar de Itatí los peregrinos vuelvan con el corazón renovado y los sueños despiertos. Todo el espíritu de la jornada quedó plasmado en una frase de cierre que resonó como una auténtica hoja de ruta para la juventud correntina, a quienes despidió con la consigna de salir «a sanar, a soñar y a servir».

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