El cupo de miel abrió el primer conflicto comercial dentro del Mercosur
La entrada en vigencia del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) ya generó el primer conflicto dentro del bloque regional. El detonante fue la miel. A pocos días de comenzar el nuevo régimen comercial, el cupo inicial de exportación sin arancel hacia Europa se agotó rápidamente y provocó cuestionamientos de Uruguay y Paraguay por el mecanismo utilizado para distribuir el beneficio.Leé también:La principal discusión se concentra en el sistema FIFO —“first in, first out” o “primero en llegar, primero en acceder”— adoptado finalmente por el Mercosur ante la falta de consenso político entre los países miembros. Uruguay y Paraguay sostienen que ese mecanismo favorece inevitablemente a las economías con mayor estructura exportadora y capacidad logística inmediata, como Argentina y Brasil.Desde Paraguay incluso reclamaron reservar una porción fija del contingente para los países más pequeños del bloque. El sector apícola paraguayo propuso garantizar al menos una cuarta parte del cupo total para evitar que las primeras operaciones absorban rápidamente todo el beneficio disponible.Abejas y producción apícola en el centro de una nueva disputa comercial dentro del Mercosur tras el acuerdo con Europa. (Foto: Apícola Danangie).En Argentina, en cambio, el sector defendió el procedimiento aplicado. Desde la Sociedad Argentina de Apicultores aseguraron que no hubo irregularidades y explicaron que las empresas locales ya tenían contratos firmados, documentación aprobada y contenedores preparados antes de la puesta en marcha del acuerdo comercial.Leé también:La agroindustria aparece como uno de los grandes protagonistas del nuevo escenario. Actualmente, el 85% de las exportaciones argentinas hacia Europa corresponden a productos agroindustriales, entre ellos harina de soja, biodiesel, carne bovina, maní y distintos complejos alimenticios. El tratado contempla la liberalización del 100% de los bienes industriales y del 82% de los productos agrícolas que ingresen al mercado europeo. Para aquellos productos sensibles que no tendrán apertura total, se establecieron cuotas de acceso específicas. Entre ellos aparecen carnes, huevos, quesos, leche en polvo, etanol, azúcar, arroz y maíz. Al mismo tiempo, otros productos agropecuarios como frutas, hortalizas y vinos podrán ingresar sin aranceles y sin límites de cuotas. Según el informe, el 99% de las exportaciones del Mercosur quedarán comprendidas dentro de algún beneficio comercial. Un 74% ya ingresó libre de aranceles desde la entrada en vigencia del acuerdo y otro 18% tendrá desgravaciones progresivas durante los próximos diez años. Leé también:En paralelo, el acuerdo incorpora regulaciones vinculadas a trazabilidad, comercio electrónico, controles sanitarios y sustentabilidad ambiental. Uno de los puntos más destacados es el reconocimiento de sistemas locales de control frente a las exigencias europeas relacionadas con deforestación y sustentabilidad productiva. Para distintos sectores productivos argentinos, el nuevo escenario abre oportunidades, pero también desafíos. La necesidad de cumplir estándares ambientales y sanitarios cada vez más estrictos obligará a realizar inversiones y adaptaciones en numerosos complejos exportadores.Con la implementación ya en marcha, el acuerdo Mercosur-Unión Europea empieza a configurar un nuevo mapa comercial para Argentina. El alcance real de sus beneficios dependerá ahora de la capacidad del país para incrementar competitividad, atraer inversiones y consolidar una estrategia exportadora de largo plazo.
