lunes, 20 de abril de 2026
Provinciales

Desde la Misiones colorada, Félix Chávez, ilustre poeta y cultor del chamamé

xEs uno de los poetas más importantes del chamamé. Su nombre ya forma parte de los artistas consagrados.  Su aporte es un llamado a la nostalgia, al amor y al paisano que trabaja en los montes. En los últimos años ha recibido innumerables homenajes que él con pocas palabras siempre ha tratado de agradecer. Cada tanto se lo ve en los grandes festivales compartiendo con colegas músicos, en un rincón lejos de las luces de los escenarios, o quizás en un reducido espacio que brinda un restaurante, mientras suena una guitarra compañera y él con su voz interpreta una canción.Félix Armando Chávez nació en Concepción de la Sierra, provincia de Misiones, el 5 de noviembre de 1934. Sus padres fueron Clodomiro Chávez que falleció a los 70 años y es considerado su mejor amigo, mientras que su madre, Margarita Barrufaldi, vivió hasta los 97 años y la recuerda como una persona bondadosa, luchadora,  y que pese a que tenía cada tanto alguna complicación de salud siempre salía adelante. De este matrimonio nacieron cuatro hijos, Telmo, Chacho Héctor y Félix.El autor misionero tiene muy pocos recuerdos de su casa natal, ya que al poco tiempo se mudaron muy cerca a orillas de un bañado rodeado de tacuaras y casuarinas. Siempre consideró que haber nacido en ese lugar rodeado de montes, arroyos, campos y cerros serviría de inspiración para sus futuras letras. Años más tarde sus padres compraron los títulos de una chacra a dos kilómetros de allí que se encontraba en una cuchilla. Desde ese lugar se apreciaba la serranía junto a los caminos de tierra colorada. “Vivir lejos del pago es muy triste. Al que quiere su provincia, su tierra, le cuesta mucho. Hago de cuenta que no me fui nunca y ando por los montes misioneros”FÉLIX CHÁVEZARTISTA CHAMAMECEROSu padre al que apodaban Vilo trabajaba en las secaderas de yerba, en los obrajes, y sembraba toda clase de verduras los fines de semana. También fue guitarrero y cantor y, siendo que la paga no era buena, Félix y sus hermanos ayudaban en la economía de su hogar. Tuvieron el apoyo de sus padres cuando decidieron incursionar en la música. Primero su hermano  Héctor comenzó a ejecutar la guitarra, salían a vender pan casero, pasteles y empanadas a los tareferos en tiempos de cosecha, cantando al unísono.Tiempo después la familia se radicó en Buenos Aires, Héctor se fue entreverando con distintos músicos chamameceros y, de esa manera, conformó el inolvidable el Dúo Úbeda-Chávez junto a otro cantor nacido en Caá Catí, Paquito Úbeda. Félix se considera un cantor aficionado, interpretaba zambas y tangos. Buscó un refugió en la música que lo acunó, ganando innumerables amigos. Para agregar, trabajó en la construcción y se convirtió en pintor manteniendo un diálogo con otros provincianos en la urbe bonaerense.Una pluma destacada El investigador y difusor del chamamé Roberto Gutiérrez Miglio en su libro El dúo mayor del chamamé Úbeda-Chávez y su conjunto correntino explica que la poesía de Félix Chávez tiene belleza y romanticismo, incorpora imágenes tiernas dotadas de exquisita sensibilidad, tiene frases y palabras de lirismo, además de un vuelo poético. La poesía es emotiva y refinada. Se desenvuelve dentro de un lenguaje culto, no exento de románticos giros en idioma guaraní.Su registro como autor son más de 40 obras. Su socio en las composiciones fue su hermano Héctor, aunque firmó con otras  figuras del género musical como Nicolás Antonio Niz, Julián Zini, Salvador Miqueri, Avelino Flores, Ernesto Gómez, Mateo Villalba, por citar algunos.Existen pocos registros fonográficos de este letrista. El primero de ellos fue en el año 1969 cuando el mítico dúo grabó el trabajo Mis chamamés más queridos. Allí el autor aporta una tercera voz en las obras Merceditas y Lamento correntino. Luego  el dúo vocal se tomó un tiempo de pausa, y su hermano Héctor lo convocó para cantar. En el año 1973 aceptaron grabar dos composiciones para un disco de Eustaquio Vera.xEl chamamé para Félix estaba incorporado, pero no era su fuerte. En ese tiempo, se despertó algo escondido al interpretar la música, le brotó  escribir sus primeras letras.Lo primero que se le vino a la mente fue su pago querido, es por eso que en la primera inspiración escribió Acento misionero. “De Misiones soy, mi tierra roja vierte sangre del ceibal y en agreste son voy pregonando su belleza litoral”, tras descubrir esa veta en la poesía, fue un aliento seguir escribiendo que con el tiempo nos regaló uno de los poetas más importantes del chamamé.Félix Chávez destaca que su infancia fue lo más hermoso que ha vivido. Su chamamé Tacuaral solitario lo refleja muy bien. Escuchar esos versos remonta a una época llena de vida con el paisaje que tiene su tierra. Según cuenta cuando volvió a la chacra, después de muchos años, se arrepintió de haberlo hecho. Ya que la angustia le oprimió la garganta, el alma y el pecho, solo quedaba en pie el tacuaral, que en sus sombras jugaba de gurí. También comenta que vivir lejos del pago es muy triste. “Hago de cuenta que no me fui nunca y ando por los montes misioneros”, cuenta en una entrevista radial. Como digno hijo de su tierra escribió unos versos para el mate. Por pedido de amigos, productores de yerba, la cantante María Ofelia Cemborain le acercó un  folleto para que pueda escribir sobre esa infusión que nos hermana como argentinos. Pensó en una letra mientras pintaba y luego la música la colocó su hermano Héctor. Además reflexiona que “el mate es el compañero de todo momento. Es una vitamina para el cuerpo y el alma”.Con respecto a títulos de carácter romántico hay una obra que perdura en el tiempo. Se trata de Mi pena y tu olvido. Félix comenta que con esa letra recordó un olvido de sus años mozos, porque valió la pena ya que rindió el examen para asociarse a la Sadaic. Está escrita sobre la melodía de Mis noches sin ti, de Demetrio Ortiz. Después de aprobar y siendo admitido en la entidad como autor, le mostró el escrito a Héctor Chávez, a quien le gustó mucho y la grabó rápidamente. Hay otra obra que comparte con su amigo Matías Galarza que se llama Amar y sentirse amado. Después de una visita del hijo del Zorzal le entregó una melodía en un cassette para que le coloque unos versos.Sobre otra obra, María Elena, la señora de su amigo Pedro Fernández (de oficio plomero), a quien conoció en un edificio trabajando y se hicieron muy compinches. Después de conocer a su señora María Elena Pisani, cordobesa de Laboulaye, el poeta observó la armonía que emanaba la pareja y les pidió permiso para escribir una letra. Se puso en primera persona como si fuera él quien le canta. Es un chamamé que gustó mucho y sigue vigente como si recién se hubiera publicado. Justamente el material que está grabado en ese chamamé es la vuelta del dúo vocal a los escenarios, pero que convirtió a ese trabajo en un disco de culto, por la cantidad de éxitos inclusive con En un poema y otro que es un homenaje a Isaco Abitbol, que lleva por título El último horcón.También en conversaciones con su amigo Pedro, Félix escribió Canto de mi raza, que fue el título de uno de los trabajos del dúo, un homenaje al programa radial que Fernández conducía con su esposa María Elena y su amigo Manuel Gauna.Otro repaso de su obra es cuando le escribió al paisano que trabaja en los montes. Uno de los claros ejemplos está en Alma de urunday dedicado al hachero aprisionado por la maraña, al que le pagan poco y nada. También en Viejo galpón, que retrata sobre un galpón viejo que pertenecía a su abuelo Ricardo, padre de su madre, ubicado muy cerca de la chacra de su casa. El autor recuerda que él y sus hermanos eran muy chicos, pasaban los días enteros dentro de ese lugar, donde se juntaban los peones a cocinar y tomar mate. Félix se ponía al lado del fuego a escuchar las historias de ellos y la inspiración nació porque quiso homenajear ese lugar tan suyo como un cobijo. Sobre la obra Tarefero de mi pago comenta que es un trabajo duro, y muy desfavorable por el tiempo, a veces, hace unos calores infernales y mucho frío. El chamamé describe el trabajo artesanal. Este fue un pedido de una gente amiga de la provincia de Misiones. Justamente, en su ciudad natal se realiza cada año el Festival Nacional del Tarefero. La canción recorrió varios países de Europa y también Japón. Siempre ha tenido un cariño especial por la provincia de Corrientes. A la región de Santa Rosa, le dedicó los versos de Jardín correntino, y fue en ese lugar que celebró sus 87 años de vida.También hay otras obras como el caso de Tupasy, dedicada a la Virgen de Itatí, ya que quiso reflejar en versos la sensación de paz. También escribió para la Virgen de Luján con Patroncita de mi pueblo. Este fue un pedido especial de Emiliano Montenegro, productor del sello Yatay y de su amigo el Bocha Loné, que les pidió una letra a los hermanos misioneros. Después de leer un librito, escribió una composición que sintetiza la historia de ese lugar.El legadoEn una entrevista realizada por el Chango Spasiuk, Félix Chávez se considera una persona muy nostálgica. A su tierra colorada siempre la tiene presente. En sus letras trata de poner su sentimiento, su nostalgia. Quiere que la gente escuche lo que cuenta a través de sus versos.Milcíades Aguilar, exdelegado del Gobierno de Corrientes en Buenos Aires, escribió hace tiempo sobre Félix Chávez. “Nos hace vivir desde la profundidad de su corazón poeta, lo hermoso que es cantarle al amor y a la vida. Nosotros como pueblo chamamecero lo disfrutamos, porque nos sentimos parte de esa creatividad tan dulce y profunda, tal vez no hay medida para dimensionar lo valioso e importante que es como aporte a nuestra música chamamecera”.Su historia está representada en su libro homenaje Amor y nostalgia, fuente de poesía, Félix Chávez, publicado por la editorial Amerindia en 2017. Es un pequeño recuento de las obras más importantes de este autor que merece todos los reconocimientos por su aporte a la música del Litoral. 

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