Curiosidades de la WWII: el mito de la zanahoria y la guerra invisible
En el imaginario colectivo de la II Guerra Mundial, la resistencia británica durante los durísimos años 40 y 41 suele condensarse en la retórica de Churchill, la templanza de la población civil bajo las bombas del Blitzkrieg y la entrega heroica de los jóvenes aviadores de la Royal Air Force (RAF). Pero hay que aclarar que, detrás de las batallas aéreas que decidieron el destino de Europa se extendió un entramado científico y propagandístico sin precedentes, una verdadera guerra invisible disputada en el espectro de las radiofrecuencias y articulada a través de una de las operaciones de desinformación mediática más exitosas de la historia moderna.Para comprender cómo una hortaliza común terminó convertida en un pilar del relato bélico británico, es necesario remontarse a los meses previos al estallido del conflicto mundial y al acelerado desarrollo de la tecnología de radiolocalización en las Islas. A mediados de la década de 1930, ante la amenaza que provocó el proceso de rearme de la Alemania nazi, el Ministerio del Aire británico encomendó al físico Robert Watson-Watt la búsqueda de una solución defensiva contra la aviación enemiga. El resultado no fue el fantástico “rayo de la muerte” con que especulaba la prensa de la época, sino el perfeccionamiento del RDF (radio direction finding), bautizado más tarde por los estadounidenses como radar (radio detection and ranging).Para 1939, Gran Bretaña erigió una red de inmensas torres metálicas a lo largo de sus costas orientales y meridionales. Esta infraestructura, denominada Chain Home, proyectaba un muro invisible de ondas electromagnéticas sobre el Canal de la Mancha. Cuando una formación de bombarderos de la Luftwaffe despegaba desde la Francia ocupada, los ecos de las ondas rebotaban en los fuselajes alemanes y regresaban a los receptores en tierra. Esta lectura estratégica permitía a los operadores calcular la distancia, altura y rumbo de la incursión enemiga. Posteriormente, fue introducido el Sistema Dowding –un primitivo pero eficiente modelo de procesamiento centralizado de datos y coordinación táctica–, gracias al cual los aviones de caza británicos Spitfire y Hurricane no debían patrullar el cielo a ciegas consumiendo combustible, sino que eran enviados de forma precisa al punto exacto de intercepción al enemigo.« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »
