lunes, 20 de abril de 2026
Provinciales

Crecimiento urbano: estudio advierte sobre la necesidad de ordenar el uso de la tierra

xLos investigadores Jorge Alberto y Guillermo Arce, del Centro de Geociencias Aplicadas de la UNNE, analizan las problemáticas ambientales derivadas de la expansión urbana en una reciente publicación de Eudene. Un trabajo, centrado en una zona cercana al Gran Resistencia, advierte sobre los desafíos que enfrentan los municipios ante una expansión desordenada y sin planificación. Destacan que estos problemas son comunes en la mayoría de las ciudades de la región.La expansión de las ciudades hacia las zonas rurales está generando una profunda mutación del territorio, marcada por un crecimiento desordenado que no considera adecuadamente las necesidades de las comunidades locales ni las características naturales del entorno. Este proceso da lugar a la formación de espacios de transición caracterizados por una expansión urbana descontrolada, también conocida como dispersión urbana.El trabajo, publicado en el capítulo 5 del libro “Territorios, configuraciones y problemáticas del Nordeste Argentino” (Eudene), examina cómo el crecimiento urbano, impulsado en gran medida por intereses inmobiliarios, afecta zonas rurales que anteriormente predominaban en actividades agrícolas y ganaderas.En el caso de estudio, un espacio situado 17 kilómetros al norte del Área Metropolitana del Gran Resistencia (AMGR), se observa que estas áreas de transición están influenciadas por importantes vías de comunicación, como la Ruta Nacional 11 y el acceso pavimentado a Colonia Benítez, factores que determinan la organización y ocupación del territorio.La investigación revela que el espacio rural en estas áreas de expansión se transforma en un territorio híbrido, donde coexisten diversos usos del suelo, desde la agricultura y la ganadería tradicionales hasta nuevos desarrollos inmobiliarios. Estos espacios en mutación enfrentan un futuro incierto y desarticulado, planteando serios desafíos para la sostenibilidad y el equilibrio ambiental.Los investigadores señalan tres necesidades urgentes para abordar esta situación. Primero, ordenar el uso de la tierra como unidad productiva, ya sea para la venta o arrendamiento, considerándola como un bien que debe seguir produciendo. Segundo, planificar el desarrollo residencial limitando la especulación inmobiliaria y asegurando que el crecimiento urbano sea compatible con el entorno rural. Tercero, reducir el impacto sobre las características naturales del espacio, estableciendo límites al crecimiento desordenado para mantener la calidad de vida de los habitantes.El estudio también destaca que estos problemas son comunes en la mayoría de las ciudades de la región. Los municipios enfrentan dificultades para gestionar la administración de impuestos y tasas; carecen de información completa sobre los costos de expandir los servicios urbanos, y tienen regulaciones poco claras sobre el uso del suelo. Además, en estas nuevas zonas urbanizadas, los servicios básicos como calles, agua potable, cloacas y desagües son inadecuados o están incompletos.

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