Arroz: por costos y clima, prevén una merma para el área de siembra
La cuenca arrocera de Corrientes, la más importante del país, enfrenta un escenario de incertidumbre y retroceso de cara al ciclo productivo 2026-2027. Según estimaciones del sector, se proyecta una disminución en la intención de siembra que oscilaría entre el 10 y el 15 por ciento, profundizando la crisis que atraviesa el motor agrícola de la provincia.En diálogo con la prensa, Jorge Borsatto, presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz (Acpa), analizó la situación de los productores locales ante la proximidad de la ventana de siembra, que habitualmente se extiende de septiembre a noviembre.El dirigente advirtió que el sector llega golpeado por una combinación de factores económicos y climáticos que impiden sostener los niveles de producción de años anteriores.
LOS MOTIVOSDEL REPLIEGUE
La retracción en el área sembrada no es casual. Borsatto detalló que muchos productores han quedado fuera de juego tras encadenar dos años críticos para la actividad. «La crisis de precios, de financiamiento, de costos hace que algunos no puedan continuar», explicó el titular de la Acpa, señalando que el sobreendeudamiento es hoy una mochila imposible de «fatear» para gran parte de los arroceros.A la asfixia financiera se le suma la cautela ante el pronóstico del fenómeno de «El Niño», que actúa como un condicionante directo a la hora de planificar las labores en el campo.Según Borsatto, el ánimo generalizado es de achique: «Todos están analizando cuánto hacer, pero ninguno planea por lo menos sembrar más. Al contrario, si hay alguna medida que se va a tomar es sembrar menos».
PANORAMACOMPLEJO
Aunque el arroz requiere de una planificación previa rigurosa, los datos que maneja la entidad -si bien no censados al 100 por ciento- reflejan una percepción clara de retroceso en las principales zonas productivas.Mientras que algunas proyecciones generales para la región hablan de caídas de hasta el 20 por ciento, la realidad en suelo correntino parece estabilizarse en una pérdida de superficie de al menos dos dígitos.La situación pone en alerta a las economías regionales del Interior provincial, que dependen directamente de la dinámica de esta economía regional para sostener el empleo y el movimiento comercial.
