
Revoluciones frustradas: el trágico final del experimento socialista chileno en los 70
A fines del siglo XIX, Chile se convirtió en el principal productor mundial de salitre -fertilizante natural considerado un oro blanco en esa época- a causa de su triunfo inapelable en la Guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia, lo cual le valió la ocupación de grandes territorios que pertenecían a esos vecinos. Esto generó una riqueza inmensa para la oligarquía, pero, paradójicamente, condiciones de vida miserables para los obreros. Ocurrieron conflictos y grandes huelgas, como la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique (1907), donde el ejército fusiló a miles de mineros.Al finalizar la I Guerra Mundial, Alemania inventó el salitre sintético, que provocó el colapso de la economía chilena obligando al país a encontrar un nuevo modelo de desarrollo. Durante el período de entreguerras, se introdujeron reformas sociales, impulsadas por presiones militares, y se produjo una transición del parlamentarismo al presidencialismo tradicional latinoamericano. Desde 1938, se consolidó el liderazgo de gobiernos radicales apoyados por la izquierda democrática, lo que modernizó al país. Se creó la Corporación de Fomento de la Producción para obtener el propio acero, electricidad y petróleo.En 1949 se concedió el derecho a voto a las mujeres cambiando el mapa electoral para siempre.El impacto de la Revolución Cubana de 1959 y la emergencia de los Frentes de Liberación Nacional profundizaron una deriva de gobiernos reformistas por temor al auge de las tendencias revolucionarias más extremistas. El presidente Eduardo Frei Montalva, viniendo de la Democracia Cristiana, fue un gran transformador, porque lanzó lo que se denominó la Revolución en Libertad, ya que inició el proceso clave de la chilenización del cobre y la reforma agraria para terminar con los latifundios.« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »